SANT POL, QUINA HORA ÉS?
Per què els molesta aquesta pregunta als habitants d'aquest poble?
Estació de Rodalies (Renfe) a Sant Pol de Mar, Barcelona.
No és la ciutat més gran del món, ni tan sols la més activa, però la localitat de Sant Pol és un dels pobles amb més història de Catalunya. Aquest municipi es troba entre dos ciutats conegudes del territori català: Canet de Mar a l'oest i Calella a l'est, a uns 5km cada una. El cas és que Sant Pol comptava fa molt de temps amb un rellotge de sol que era la icona de la ciutat. Gràcies a aquest, la localitat barcelonina s'havia guanyat una fama i una manera ben fàcil de ser reconeguda. Però, aquest rellotge no els hi va durar gaire. Avui dia, hi ha dues versions conegudes sobre la pèrdua d’aquest.
La primera, i la que no és tan popular entre els locals del poble, és que el 15 de febrer de 1714, quan les tropes de Felip V van entrar a Sant Pol i el van destruir, uns 50 veïns es van resistir a la Torre de la Martina. El poble va ser arrasat per les tropes monàrquiques, destruint el campanar amb el seu rellotge. El Borbó va prohibir la reconstrucció del poble. Un cop es van retirar les tropes, els santpolencs van tornar i quan van veure que les seves cases eren a terra, es van instal·lar a viure a la platja, amb tendes de campanya construïdes amb pals i mantes. Com el campanar i el rellotge estaven destruïts, ja no podien ser avisats amb el repic de campanes de què els soldats del rei tornaven a la vila, havien de desmuntar ràpidament les tendes i refugiar-se a les barques de pesca. Diuen que aquí va néixer el costum de preguntar l'hora als santpolencs. Sàtira que recorda l'hora de la pèrdua de les llibertats de la terra catalana. Ara quan és pregunta, molta gent respon: "Quina hora és? L'hora que Catalunya recobri el perdut" D'aquell moment també sorgeix la dita: "A Sant Pol la manta i la gent berganta", en referència al seu refugi a la platja.
L'altra llegenda, fonamentada per l'ajuntament, és que en l'època dels rellotges de sol, a Sant Pol, es va restaurar un que havia quedat malmès per la pluja i les pedregades. Per evitar que tornés a passar no se'ls hi va ocórrer una altra cosa que fer-li una petita teulada perquè quedés a cobert de les inclemències del temps. Però no van pensar que també li taparia el sol i així perdria tota la seva funció. La gent dels pobles veïns, quan passaven per davant del municipi, els hi preguntaven, amb mofa i per fer emprenyar els santpolencs: "Sant Pol, quina hora és?". Aquesta pregunta acostumava a ser cridada des del tren a la parada de l'estació, que estava al costat del rellotge de sol. Però, antigament el tren anava molt més lent del que hi va ara, per la qual cosa els habitants del poble tenien temps de barallar-se amb els veïns a cops de garrotades.
Un dels rellotges de sol de Sant Pol de Mar.
Propera parada: Sant Andreu de Llavaneres... Caldes d'Estrac... Arenys de Mar... Canet de Mar... Sant Pol de Mar.
La gent va baixant a les parades anunciades, ja sigui perquè és on són instal·lats, o bé és on volen
passejar o anar a visitar algun familiar. Però un cop arriba la parada de Sant Pol, molt poca gent baixa. <<Què hi ha a Sant Pol, mama?
SAN POL, ¿QUÉ HORA ES?
¿Por qué les molesta esta pregunta a los habitantes del pueblo catalán?
Estación de Rodalies (Renfe) de San Pol de Mar, BarcelonaNo es la ciudad más grande del mundo, ni siquiera la más activa, pero la localidad de San Pol es uno de los pueblos con más historia de Cataluña. Este municipio se encuentra entre dos ciudades conocidas del territorio catalán: Canet de Mar al oeste y Calella al este, a unos 5 km cada una. El caso es que San Pol contaba hace mucho de tiempo con un reloj de sol que era el icono de la ciudad. Gracias a este, la localidad barcelonesa se había ganado una fama y una manera muy fácil de ser reconocida. Pero, este reloj no les duró mucho. Hoy en día, hay dos versiones conocidas sobre la pérdida de este.
La primera, y la que no es tan popular entre los locales del pueblo, es que el 15 de febrero de 1714, cuando las tropas de Felipe V entraron a San Pol y lo destruyeron, a lo que unos 50 vecinos se resistieron en la Torre de Martina. El pueblo fue arrasado por las tropas monárquicas, destruyendo el campanario con su reloj. El Borbón prohibió la reconstrucción del pueblo. Una vez se retiraron las tropas, los santpolencs volvieron y cuando vieron que sus casas estaban en tierra, se instalaron a vivir en la playa, con tiendas de campaña construidas con palos y mantas. Como el campanario y el reloj estaban destruidos, ya no podían ser avisados con el repique de campanas de que los soldados del rey volvían a la villa, tenían que desmontar rápidamente las tiendas y refugiarse a las barcas de pesca. Dicen que de aquí nació la costumbre de preguntar la hora a los santpolencs. Sátira que recuerda la hora de la pérdida de las libertades de la tierra catalana. Ahora cuando se pregunta, mucha gente responde: "¿Qué hora es? La hora que Cataluña recobre el perdido" De aquel momento también surge el dicho: "A San Pol la manta y la gente berganta", en referencia a su refugio en la playa.
La otra leyenda, fundamentada por el ayuntamiento, es que en la época de los relojes de sol, en San Pol se restauró uno que había quedado malogrado por la lluvia y las granizadas. Para evitar que volviera a pasar no se los ocurrió otra cosa que hacerle un pequeño tejado para que quedara a cubierto de las inclemencias del tiempo. Pero no pensaron que también le taparía el sol y así perdería toda su función. La gente de los pueblos vecinos, cuando pasaban por ante el municipio, se los preguntaban, con mofa y para hacer incordiar los santpolencs: "San Pol, ¿qué hora es?". Esta pregunta acostumbraba a ser gritada desde el tren a la parada de la estación, que estaba junto al reloj de sol. Pero, antiguamente el tren iba mucho más lento de lo que va ahora, por lo cual los habitantes del pueblo tenían tiempo de pelearse con los vecinos a golpes.
Uno de los relojes de sol de San Pol de MarPróxima parada: Sant Andreu de Llavaneres... Caldes d'Estrac... Arenys de Mar... Canet de Mar... Sant Pol de Mar.
La gente va bajando a las paradas anunciadas, ya sea porque es donde están instalados, o bien es donde quieren pasear o ir a visitar a algún familiar. Pero una vez llega la parada de San Pol, muy poca gente baja. <<¿Qué hay en San Pol, mama?>>, preguntaba un niño al llegar la parada del pueblo catalán. <<No lo se del todo. Tendremos que venir alguna vez, ¿no?>>, le respondía ella. Muy poca gente conoce la verdadera belleza de este pueblo. Y es que no es un pueblo bonito por sus atracciones turísticas, ni por su gran oferta de servicios. San Pol es un antiguo pueblo pesquero, donde la gente se saluda los unos a los otros por la calle. Al fin y al cabo, se han visto crecer mutuamente.
Subiendo por las calles de San Pol, una vez bajas de la estación –de solo dos carriles–, llegas a la 'Ferreteria Sant Pau'. Una de las tiendas más antiguas de todo el pueblo, donde todo el mundo conoce al propietario y a su familia.
"Esta pregunta sí que molestaba a mi padre, pero no a mí, la verdad. Además, hoy en día los jóvenes conocen la historia del pueblo porque sus padres se los explican desde que son pequeños, no porque estén interesados en aprenderla... Como ves, ya no se le da tanta importancia." Explica Antonio, de 77 años, sobre la pregunta de 'Qué hora es' hecho a los santpolencs.
Ferreteria Sant Pau, Sant Pol de MarAvanzando por las calles de San Pol, prestando atención allá donde se pisa, no se puede evitar notar la abundancia de relojes de sol sin aguja que ves por las calles. Las más anchas y también las más estrechas. En una esquina, a punto de llegar al ayuntamiento del pueblo, hay una tienda de decoración del hogar sin nombre, donde trabaja Maria Àngels, que ha vivido siempre en San Pol.
"Ahora, en recuerdo de nuestra historia, todo el pueblo está lleno de relojes de sol que no funcionan. No tienen la aguja. Sean más grandes o más pequeños, pero cada pocas calles, si observas bien, te encuentras uno." Explica Maria Àngels, de 72 años.
Los habitantes de San Pol comparten calles, costumbres e historia. Esta es una de las combinaciones en peligro de extinción en los pueblos catalanes, donde cada vez más se empiezan a masificar los barrios o la gente se marcha para conseguir un buen trabajo. Hoy en día, lograr que un pueblo se mantenga junto, es muy difícil.
Comentarios
Publicar un comentario